Toledo y Aranjuez: cuando el calor cambia los planes

Habíamos estado en Madrid varias veces y, precisamente por eso, este año nos apetecía hacer algo diferente.

En lugar de dedicar todos los días a recorrer de nuevo la ciudad, decidimos reservar uno para salir de Madrid y aprovechar para conocer Toledo y Aranjuez.

Para hacerlo a nuestro aire alquilamos un coche. Nos apetecía tener libertad para movernos sin horarios, parar cuando quisiéramos y organizar el día sobre la marcha.

Sobre el papel, el plan era bastante completo: visitar Toledo por la mañana y continuar después hacia Aranjuez.

Y casi lo conseguimos.

Porque si algo marcó este viaje fue el calor y mi resfriado, y aquel día terminó condicionando bastante más de lo previsto.

En Toledo pudimos ver buena parte de la ciudad, aunque no todo lo que nos habría gustado. En Aranjuez, en cambio, terminamos limitando la visita al Palacio Real.

Así que ambos lugares quedaron con una pequeña deuda pendiente.

Y, en realidad, no me parece mala forma de terminar una excursión: haber visto suficiente como para saber que quieres volver.

Toledo

Toledo era la parte principal de la excursión y aquí sí pudimos aprovechar bastante bien el día.

Recorrimos buena parte de la ciudad y vimos casi todo lo que teniamos previsto, aunque no todo lo que nos habría gustado.

Y aquí es donde viajar por libre tiene una ventaja: no tienes que seguir adelante simplemente porque haya un horario que cumplir.

Llegó un momento en que el calor empezó a pesar y preferimos bajar el ritmo.

Podríamos haber intentado meter alguna visita más, pero habría sido convertir el día en una carrera. Y cada vez me gusta menos viajar así.

Hay lugares que se disfrutan mucho más cuando tienes tiempo para caminar, parar, entrar donde te apetece y no estar pensando continuamente en cuál es la siguiente visita.

Toledo nos gustó precisamente por eso y también nos dejó con la sensación de que merece una segunda visita más tranquila.

Nos quedaron cosas por ver y, después de haber estado allí, todavía tenemos más claro que queremos volver.

De Toledo a Aranjuez

Después continuamos hacia Aranjuez.

La idea inicial era conocer también una buena parte de la ciudad, pero a esas alturas del día el calor ya había hecho bastante de las suyas.

Así que cambiamos el plan.

En vez de intentar verlo todo, decidimos centrarnos en el Palacio Real de Aranjuez.

Y ahí terminó prácticamente nuestra visita.

Puede parecer poco, especialmente después de haber alquilado un coche para aprovechar el día, pero creo que fue la decisión correcta.

Hay un momento en los viajes en el que hay que elegir entre seguir cumpliendo el programa o empezar simplemente a disfrutar de dónde estás.

Esta vez ganó lo segundo.

Dos lugares a los que volver

Así que regresamos a Madrid habiendo conocido bastante bien Toledo y apenas una pequeña parte de Aranjuez.

Y curiosamente no me fui con la sensación de que el día hubiera quedado incompleto.

Más bien al contrario.

Toledo y Aranjuez han quedado pendientes para volver con más tiempo.

A Toledo porque todavía nos quedaron lugares por descubrir.

Y a Aranjuez porque, después de visitar únicamente el Palacio Real, prácticamente tenemos toda la ciudad pendiente.

Eso sí: la próxima vez intentaremos elegir una época con algunos grados menos.

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